“El padre Federico Carrasquilla Muñoz llegó al Popular en los años 70, vivió y estuvo con la comunidad, vivió de cerca el amor, la entrega y el compromiso con los más necesitados, fue una persona centrada en la teología de liberación, la que vivió y enseñó. Él siempre marcó, que el pobre debería ser sujeto de su propio destino, esto se vivió de cerca cuando las personas reconocían o veían sus necesidades, decía que eran ellos quienes debían declarar qué necesitaban y partir de ahí a buscarles la solución, él decía: “no le regalo nada a nadie, ni el saludo, pero sí los acompañó en la búsqueda de soluciones” – cuenta Saira Vásquez, quien acompañó al padre hasta sus últimos días.
Hablar del padre Federico Carrasquilla es hablar de toda una historia popular, pues el padre Federico llegó a la Comuna 1 a sembrar identidad y a construir barrios hombro a hombro con los habitantes del barrio, en donde se arraigó y construyó los incipientes ranchos que los carabineros tumbaban y luego el padre y la comunidad levantaban: “Vamos a ver quién se cansa primero, si ellos tumbando las casas o nosotros levantándolas nuevamente”, eran las palabras del padre Federico, pues él consideraba que parte de la dignidad de la gente estaba en tener una casa propia, luego de que tuvieran que llegar de distintas regiones buscando tener mejor suerte en la naciente ciudad, hoy Distrito Especial de Ciencia, Tecnología y Educación Medellín.
Recordar al padre Federico, es reconocer que estos barrios populares iniciaron por el amor y la dignidad de la gente por la que el padre siempre trabajó.