Construir en el territorio, implica un amplio concepto de integración entre líderes y comunidad, una complicidad que por años ha permitido realizar un sinnúmero de acciones en beneficio de sus habitantes.
A finales de los años 50 cuando se empezó a conformar la Comuna Uno, en la esquina nororiental existían dos grandes fincas, las Carambolas y Los Naranjos, que comprendían desde la carrera 45 hacia la parte de arriba, donde hoy existe el sector Carambolas, zona limítrofe con Carpinelo, y desde el sector de la 45 hacia abajo donde hoy comparten limites la Comuna Uno con Aranjuez (Comuna 4), dichas fincas pertenecían en ese entonces a algunas de las familias más pudientes del norte de Medellín, como eran los , los Restrepo y los Mejías.
Desde entonces, el convite se convirtió en la única herramienta que sus primeros habitantes usaron para construir hogares, parques, el templo y las vías que forjarían el desarrollo de la Comuna uno, dando origen al primer barrio llamado Guadalupe, seguido de Guadalupe parte baja y San Pablo 1, luego en la parte alta del territorio se creó La Esperanza 2, y hacia el noroccidente se fundó el barrio Popular, que más tarde marcaría la característica de “Comuna 1 Popular”.